
Las bases para la construcción de una identidad nacional tienen como sostén a los mitos. De tal modo que los padres de la Historia al iniciar sus labores el ambiente que los rodeaba estaba saturado de mitos y sin el mito aquellos no habrían podido iniciar su quehacer. Así, aprendían la moralidad, reglas de conducta, virtudes, criterio del justo medio, cultura y política. Actualmente, el sistema educativo a través de los ‘cuentos infantiles’ como: Caperucita roja, los tres chanchitos, Hansel y Gretel, etc., nos muestran una serie de valores y patrones de conducta que debemos adoptar desde niños y son estos textos los que van formando nuestra identidad desde pequeños.
Han pasado 20 años desde la caída de Abimael Guzmán y un gran descuido pesó sobre las carteras de Educación desde aquel entonces al no informar de manera adecuada en los textos escolares acerca del terrorismo en el país. Por ende, los gobiernos de turnos siguientes no han trabajando seriamente en la construcción de una ‘identidad solida’ jugando un papel mediocre y determinante en el ‘imaginario colectivo’ de los peruanos, arrojando resultados nefastos como el Movadef (Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales).
La presión de los últimos días permitió que la ministra de Educación Patricia Salas tome cartas en el asunto sobre el tema pendiente en la historia del Perú: el terrorismo (Sendero Luminoso y el MRTA). Así, los textos escolares para el presente año lectivo informarán a los estudiantes sobre los sucesos penosos que acaecieron en nuestro país entre 1980-92. Sin embargo, en declaraciones al canal N la Ministra aseveró que la sociedad quiere olvidar lo ocurrido entre aquellos años. En respuesta a lo expresado -diría yo- No se trata de mandar al ‘panteón de los recuerdos’ 12 años de crímenes y violencia contra nuestra nación. No es justo olvidar a las 60 000 personas que perecieron por culpa de estos grupos subversivos, sin olvidar las atrocidades de los gobiernos cometidas por Alan García, Alberto Fujimori y sus fuerzas militares que bastante culpabilidad tienen en esos años de terror. (No conozco la versión de los textos escolares y espero que muestre ambas caras de la verdad, de lo contrario estaríamos cayendo en el mismo error de hace dos décadas)
Si buscamos la construcción de una ‘identidad sólida’ es hora de saber la verdad. Así como las sociedades pasadas establecían sus mecanismos para inculcar desde pequeños la ética y valores, es hora que a través de los textos escolares se propicie ese ambiente desde temprano para que las nuevas generaciones tengan una visión clara y sólida de lo que puede ser capaz el terrorismo y el estado represivo.
Si omitimos capítulos de nuestra historia tan relevantes como éste podemos correr el riesgo de que se presente como un fantasma y amenace con despertar viejos sentimientos. Bien dice una frase trillada: “Un pueblo que no conoce su historia corre el riesgo de repetirla”; y es a donde nos encaminamos de no tomar cartas en el asunto. Es hora de participar más en los problemas sociales y mostrar respeto por las víctimas de este despiadado terrorismo con una negativa al Movadef, que conoce sus limitaciones como de donde colgarse y está aprovechando las ventajas que le han ofrecido luego del 92 al no informar adecuadamente a la población.
El Dirario.
Un diario serio, para la historia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario