lunes, 30 de enero de 2012

La frustración toma forma.


Un sismo de 6.2 grados remeció Ica la madrugada del lunes, lo que se ha considerado como el movimiento telúrico más fuerte en lo que va del año (se reportaron daños leves y algunos heridos). Sin embargo, en el escenario político este jueves cuando el pleno del JNE vea el tema concerniente al MOVADEF, el pico más alto puede sobrepasar fácilmente los 9 grados con consecuencias fatales en toda la nación.
¿Democracia o dictadura? La democracia le permitiría a este grupo emergente ser recibido como partido político y nos permitiría poder participar en el debate por que nos respalda los derechos fundamentales. La dictadura en cambio, violaría tajantemente esos derechos poniendo las cosas como mejor le parezca (en algunos casos es necesario que sea el estado quien decida los destinos del pueblo, pero ante la crisis del partido Gana Perú y las contradicciones del Congreso el problema se hace más agudo) y la llamada dictadura de la mayoría se anularía por ser contraproducente sin una medida popular democrática. Si a un tercio de la población peruana le interesa o no la política eso no evidencia lo necesario como para decidir por todos a menos que sea por las vías democráticas.
No es hora de echarnos la pelota y buscar culpables, de ser así, la culpa es generalizada. Los crímenes, denominados costo social, cometidos por sendero afectaron seriamente nuestra sociedad; empero, no fueron los únicos que agredieron y violaron los derechos humanos; la otra cara de la moneda en este debate: los militares, de igual manera no sólo usaron la violencia para reprimir al terrorismo, sino que abusaron de la población aprovechando su condición de ser las fuerzas de orden. La frustración toma forma, y se llama MOVADEF. Son 350 mil los peruanos los que han estado dispuestos a apoyar con su firma a este grupo. Y hay cierta razón en quienes los apoyan. Si el Estado nunca curó las heridas de la guerra interna ¿Cómo hacer para que no se encuentren frustrados quienes fueron víctimas de los militares? Tanto, Sendero Luminoso como los militares tienen gran culpa.

En el Perú existe la ‘ley de los frustrados’. Recordemos como parte de los excluidos limeños lograron darle el triunfo a Susana Villarán en Octubre del 2010 cuando el triunfo de Lourdes parecía indiscutible unos meses antes. De igual manera, en las últimas elecciones presidenciales fue Ollanta Humala quien le dio vuelta en los resultados gracias a un gran sector de la población que al notar la masacre electoral, impuesta por la derecha soberbia, optó por dar su voto a quién más planificación social ofreció. Queda como recuerdo que la última campaña mediática en la que se abatió al supuesto peor candidato que traía los temores de una izquierda radical y presidente electo ahora, pueden compararse a la campaña mediática de hoy: Todos contra MOVADEF. Y, si este grupo ya consiguió un número considerable de inscritos, no sería de extrañar que el fenómeno de los frustrados vuelva a repetirse. Es hora de valorar nuestra historia y no dejar que viejas sombras aparezcan.

El Dirario.
Un diario serio, para la historia...
El panteón de los Recuerdos



Las bases para la construcción de una identidad nacional tienen como sostén a los mitos. De tal modo que los padres de la Historia al iniciar sus labores el ambiente que los rodeaba estaba saturado de mitos y sin el mito aquellos no habrían podido iniciar su quehacer. Así, aprendían la moralidad, reglas de conducta, virtudes, criterio del justo medio, cultura y política. Actualmente, el sistema educativo a través de los ‘cuentos infantiles’ como: Caperucita roja, los tres chanchitos, Hansel y Gretel, etc., nos muestran una serie de valores y patrones de conducta que debemos adoptar desde niños y son estos textos los que van formando nuestra identidad desde pequeños.

Han pasado 20 años desde la caída de Abimael Guzmán y un gran descuido pesó sobre las carteras de Educación desde aquel entonces al no informar de manera adecuada en los textos escolares acerca del terrorismo en el país. Por ende, los gobiernos de turnos siguientes no han trabajando seriamente en la construcción de una ‘identidad solida’ jugando un papel mediocre y determinante en el ‘imaginario colectivo’ de los peruanos, arrojando resultados nefastos como el Movadef (Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales).

La presión de los últimos días permitió que la ministra de Educación Patricia Salas tome cartas en el asunto sobre el tema pendiente en la historia del Perú: el terrorismo (Sendero Luminoso y el MRTA). Así, los textos escolares para el presente año lectivo informarán a los estudiantes sobre los sucesos penosos que acaecieron en nuestro país entre 1980-92. Sin embargo, en declaraciones al canal N la Ministra aseveró que la sociedad quiere olvidar lo ocurrido entre aquellos años. En respuesta a lo expresado -diría yo- No se trata de mandar al ‘panteón de los recuerdos’ 12 años de crímenes y violencia contra nuestra nación. No es justo olvidar a las 60 000 personas que perecieron por culpa de estos grupos subversivos, sin olvidar las atrocidades de los gobiernos cometidas por Alan García, Alberto Fujimori y sus fuerzas militares que bastante culpabilidad tienen en esos años de terror. (No conozco la versión de los textos escolares y espero que muestre ambas caras de la verdad, de lo contrario estaríamos cayendo en el mismo error de hace dos décadas)
Si buscamos la construcción de una ‘identidad sólida’ es hora de saber la verdad. Así como las sociedades pasadas establecían sus mecanismos para inculcar desde pequeños la ética y valores, es hora que a través de los textos escolares se propicie ese ambiente desde temprano para que las nuevas generaciones tengan una visión clara y sólida de lo que puede ser capaz el terrorismo y el estado represivo.

Si omitimos capítulos de nuestra historia tan relevantes como éste podemos correr el riesgo de que se presente como un fantasma y amenace con despertar viejos sentimientos. Bien dice una frase trillada: “Un pueblo que no conoce su historia corre el riesgo de repetirla”; y es a donde nos encaminamos de no tomar cartas en el asunto. Es hora de participar más en los problemas sociales y mostrar respeto por las víctimas de este despiadado terrorismo con una negativa al Movadef, que conoce sus limitaciones como de donde colgarse y está aprovechando las ventajas que le han ofrecido luego del 92 al no informar adecuadamente a la población.

El Dirario.
Un diario serio, para la historia...
La ‘Ley Mordaza' está mordida




La manipulación de la información no solo se ejerce a través de los medios de comunicación, sino que va ligada al aspecto educativo. El ex presidente de la comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner, criticó seriamente que los textos escolares de este año no incluyan las conclusiones finales de la CVR. De este modo se estaría negando una vez más nuestra historia y con ello apoyando a grupos como el Movadef, que aprovechan estos vacíos en la ‘memoria colectiva’ de los peruanos para insertarse en el sistema electoral y a su vez ganar adeptos.
Los cambios propuestos a nivel educativo no deberían ser tan diferentes a los propuestos en los Medios de Comunicación; sin embargo, las propuestas en la campaña electoral de transformar la educación y respetar la libertad de Prensa van a paso lento.

A través de la historia los gobiernos de turno se han encargado de manosear la información a su favor. Para no ir tan lejos, encontramos un punto bisagra en 1974 cuando Velazco confiscó los derechos a la prensa tras una intensa lucha contra los propietarios de los medios. Luego, Morales Bermudez intentó seguir el programa socializador; empero, “Se iniciaría una época de mediocridad periodística sin paralelo en la historia del diarismo en el país debido al rol de control que asumió la Oficina Central de Información del SINADI (Sistema Nacional de Información)”. Con Belaunde, a pesar de la entrega de los Medios de Comunicación, desde fines de 1982 se estableció una férrea censura informativa a los periodistas encargados de cubrir estas noticias (la violencia política y del terrorismo). En 1985, a pesar del prometedor discurso del nuevo presidente Alan García (Disolución del sistema de Comunicación Social para suprimir el control de la prensa por los organismos de poder) Nada sería cumplido pues los medios estatales seguirían al servicio del gobierno. Alberto Fujimori a través de su red de corrupción manipuló a su antojo la prensa entre los años 1990 – 2000, así comprando los medios de comunicación (Radio, Tv y Prensa) y construyendo colegios, más no, brindando educación de calidad con la finalidad de instaurar una dictadura con el apoyo de las personas, quienes por la ayuda del asistencialismo aprobaban las gestiones presidenciales. Nuestro segundo punto de inflexión se da en esta época con la difusión de los “Vladivideos” en el 2001. Sin embargo, Toledo no logró erradicar el sensacionalismo -no se puede negar que hubo un pequeño giro a favor del lector- y se trepó de ello para seguir un régimen de manipulación subliminal. Finalmente, por segunda vez Alan García usó los medios a su favor reviviendo las ‘cortinas de humo’ de la década de los 90, concluyendo su mandato en una carnicería mediática en la pugna por el poder en éstas últimas elecciones electorales donde resultó ganador Ollanta Humala.

El temor inicial por un gobierno radical de izquierda desapareció, pero aún no se desvanece el miedo por amordazar los medios de comunicación al estilo Hugo Chávez. La historia nos demuestra que los gobiernos de turno han tratado de manipular la información a su favor, pero también nos da a conocer que los medios serios siempre han luchado por su autonomía y derechos fundamentales. La ‘Ley mordaza’ está mordida. No se puede permitir que nos silencien más penalizando a quienes tienen la labor de informar y mostrar de la manera más objetiva posible los acontecimientos de interés público. Es hora de construir una verdadera ‘memoria colectiva’ que encamine el futuro de esta nación que se perfila para grandes cosas.

El Dirario.
Un diario serio, para la historia...